¡Este mes ahorro! ¿Verdad que te suena esta frase?

El ahorro es la base fundamental de las finanzas personales. Pero también es una de las cosas más difíciles de conseguir. Siempre tenemos alguna excusa para dejar para más adelante lo de ahorrar y llegamos a fin de mes sin dinero para ahorrar. Pero no te preocupes, no eres el único, nos pasa a todos. La mayor parte de la gente vive al día o tiene muy poco dinero ahorrado.

Si estas leyendo este post es porque quieres cambiar esta dinámica negativa y empezar a ahorrar. Es un buen comienzo. Te voy a contar el sistema que yo utilizo y con el que consigo ahorrar todos los meses para poder apoyar la segunda pata de las finanzas personales, la inversión.

Seguro que te estás preguntando, vale ¿pero cómo consigo ahorrar de manera consistente?

¡Vamos a empezar!

Claves del sistema de ahorro

Márcate un objetivo

Uno de los mayores problemas que tenemos a la hora de conseguir ahorrar es la falta de motivación. Es más fácil gastar dinero en un capricho hoy que utilizar ese dinero para algo tan abstracto como el ahorro.

Si tienes una motivación por la que ahorrar todo te será mucho más fácil. Si te pones un objetivo que conseguir con tu ahorro le ponemos cara al sacrificio que supone dejar a un lado la satisfacción del presente por conseguir esa meta en el futuro.

El objetivo por el que ahorras tiene que ser algo que de verdad te empuje a tomar la decisión de ahorrar. Seguro que quieres comprarte un nuevo coche, o quieres tener dinero para los estudios de tus hijos. Concéntrate en esta meta cada vez que tengas la tentación de utilizar el dinero destinado al ahorro para otras cosas.

Controla tus gastos

Si no controlas tus gastos olvídate de ahorrar.  Es fundamental que metas un fuerte tijeretazo a tus gastos. Sé consciente en qué gastas tu dinero y elimina lo superfluo. Seguro que gastas dinero en cosas que son un capricho  que luego lo dejas olvidado o tienes «gastos hormiga» que te consumen una parte importante de tu dinero pero que en realidad son prescindibles.

Más adelante te voy a contar detalladamente cómo he conseguido controlar mis gastos. Pero quédate de momento con que tienes que saber en qué gastas tu dinero para luego separar los gastos necesarios de los secundarios. Reduciendo los primeros y eliminando la mayoría de los segundos.

Ahorra primero

Ya sé que es muy difícil pero lo primero que tienes que hacer el día uno de cada mes es separar el dinero que vas a destinar para el ahorro del dinero para gastos. La mayoría de las personas hacen justamente al revés. Primero se gasta y si sobra algo con suerte lo destinamos a ahorrar.

La mejor manera de asegurarte que vas a cumplir con este punto, es que programes una transferencia automática el día 1 de cada mes del dinero destinado para ahorrar a una cuenta de ahorro separada de tu cuenta principal. Separa el dinero de los gastos del dinero del ahorro. No vas a conseguir ahorrar si tienes todo el dinero mezclado.

 

Pasos para conseguir ahorrar

Haz una auditoría de tus gastos e ingresos

Puede parecer algo aburrido y que no sirve para mucho pero es fundamental que sepas cual es tu estado en este momento para poder montar tu sistema de ahorro. Tienes que tener muy claro donde gastas tu dinero para poder recortar gastos y preparar nuestro siguiente paso que será el presupuesto.

¿Cómo hacer la auditoría?
Consigue todos los movimientos de tus cuentas corrientes.

Hay varias maneras de conseguir los gastos e ingresos de tu cuenta. Actualmente muchos bancos permiten descargar una archivo con los movimientos de tu cuenta en su versión online. Si esto no fuera posible puedes pedirlo en tu oficina bancaria.

Ordena los movimientos por el tipo de gasto

Una vez que tengas todos los movimientos de tus cuentas tendrás que clasificarlos. Es un trabajo bastante tedioso si se hace a mano pero seguro que te es más fácil si trabajas los datos mediante una hoja de cálculo.

Clasifica tus gastos en dos tipos: Obligatorios y secundarios.

Los gastos obligatorios son los que no puedes evitar y que tienes que pagar si quieres seguir viviendo. Por ejemplo los gastos de comida, luz, alquiler, etc…

Los gastos secundarios son todos los demás. Dentro de los gastos secundarios puede haber gastos secundarios puntuales y periódicos.  En estos gastos es donde más vamos a poder recortar. La intensidad de los recortes que hagamos en este tipo de gastos será lo que marque la diferencia a la hora de tener ahorro.

Una vez que los has clasificados como gastos obligatorios o secundarios tendrás que categorizarlos. Y todo esto lo tendrás que hacer con los datos de todo un año porque no todos los meses gastamos lo mismo. Por ejemplo en verano podemos tener que pagar las vacaciones o la piscina, mientras que por ejemplo en Navidad tenemos que comprar regalos. Tenemos que tener en cuenta la estacionalidad de los gastos.

Llegados a este punto seguro que te estás desanimando. Seguro que estas pensado ¡qué pereza! Pero te aseguro que si haces un estudio en profundidad de los gastos que tienes en un año vas a conseguir ahorrar mucho dinero. Teniendo una visión global de tus gastos te dará cuenta que muchos de ellos pueden ser eliminados.

Ahora viene lo más difícil, hay que meter la tijera. La mejor manera para que puedas hacerlo es ser sincero contigo mismo. Cuando empieces a revisar los gastos todos te parecerá importantes pero eso no es verdad. ¿Necesitas tomarte un bocadillo todos los días en el bar de al lado del trabajo? ¿Porqué no te llevas el bocadillo desde casa? ¿Vas al gimnasio o eres de los que va de vez en cuando? Y así puedes seguir con todos los gastos secundarios. ¡Venga que es más fácil de lo que parece! Recuerda tu objetivo.

No te olvides:

Reduce todo lo que puedas los gastos obligatorios.

Elimina la mayor parte de los gastos secundarios.

¡Perfecto! Ya sabemos en qué nos gastamos el dinero y hemos eliminado gran parte de los gastos. Esto ya va teniendo buena pinta.

Haz un presupuesto doméstico

Una vez que tienes claros los ingresos y los gastos que vas a tener durante un año tenemos que crear un presupuesto anual. Esto nos dirá cuanto nos podemos gastar en cada partida cada mes.

Como ya sabemos cuanto nos vamos a gastar cada mes también sabremos cuánto podremos ahorrar mensualmente. Es fundamental que en el prespuesto añadas el ahorro como si fuera un gasto. Recuerda que hemos dicho que lo primero que tienes que hacer cada mes es separar el dinero del ahorro del resto del dinero. Por tanto tienes considerarlo como un gasto más.

Cómo hacer un presupuesto doméstico

Hay muchas maneras de hacer un presupuesto. Yo considero los gastos anualmente y luego los divido entre doce meses. Si quieres ir más al detalle puedes hacer un presupuesto más específico en el que pongas mes a mes los gastos reales que vas a tener. Sin duda eso sería lo más óptimo pero yo creo que nos es necesario ser tan exhaustivos.

La herramienta fundamental para hacer un buen presupuesto es la hoja de calculo. Puedes encontrar muchos ejemplos de hojas de cálculo para presupuestos familiares. Puedes utilizar cualquiera de ellas o bien puedes crearte una para tí. También puedes llevar el presupuesto en papel pero te será más difícil llevar un buen control de tu presupuesto.

En el presupuesto tendrás los gastos presupuestados por categoría que puedes tener cada mes. Esto será el máximo que puedes gastar en cada categoría pero no estás obligado a consumir todo.

En la hoja de calculo deberá incluir todos los gastos que vas teniendo cada día categorizados. No es necesario que todos los días vayas incluyendo los gastos. Yo suelo utilizar los domingos para registrar los gastos que he realizado durante la semana.

Conclusión

La capacidad de ahorro depende mucho de las circunstancias personales de cada uno. No es lo mismo la capacidad de ahorro de una persona joven que vive en la casa de sus padres que una madre o padre con tres hijos pequeños. Aún así cada uno tiene que ahorrar en la medida de sus posibilidades.

Separa el dinero destinado al ahorro a principio de mes. Si esperas a que te sobre algo a final de mes no vas a conseguir ahorrar.

Márcate un objetivo para destinar el ahorro o la inversión que generará ese ahorro.

Haz una auditoría de los gastos que realizas. Divídelos en gastos obligatorios y gastos secundarios y comienza a recortar gastos innecesarios y reduce la cantidad de los obligatorios.

Prepara un presupuesto mensual con los gastos que has decidido que vas a hacer y síguelo a rajatabla. No hay excusas.